Me declaro fan de José Caride

Paco Galera

Reconozco que hace años llevé en mi coche durante muchos meses, junto a un rotulador permanente, la película “Las ratas”, en formato DVD. Eran innumerables las ocasiones en las que veía a José Caride, protagonista de esta maravillosa película, pasear por la calle Mayor mientras yo, en coche, me dirigía al trabajo.

Y lo hice porque había urdido un estratégico plan que consistía en detener el vehículo en medio de la calle en cuanto volviera a verlo. Como si fuera un psicótico fan, me daba igual cortar el tráfico y ocasionar un caos circulatorio, aun sabiendo que podría ser amonestado por la policía municipal, que con buen criterio me hubiera multado por imbécil.
Me declararía así ferviente admirador suyo, consiguiendo de esta forma un autógrafo que guardaría toda mi vida como quien guarda un tesoro. Y todo ello lo lograría entre sonidos de ensordecedoras bocinas e improperios de coléricos conductores. La estampa no podría ser más berlanguiana.
Pero, lamentablemente para mí, jamás logré llevar a buen puerto mi plan. Pasaron los días y no conseguí volverlo a ver.
Todo este (des)propósito se debía a la admiración que profeso desde siempre por José Caride. Una consideración especial que llegó cuando era un niño de la mano de mi abuelo, que un día me dijo viendo la televisión que aparecía un actor de Alcantarilla. Recuerdo de aquel intérprete, al que yo descubría por primera vez, su forma de hablar, el timbre y los matices melódicos de esa voz que sonaba como los ángeles por los altavoces de aquella flamante Grundig a todo color. Hoy, al verlo y escucharlo disfruto como el primer día, treinta y cinco años después.
Hace unos meses, en plena pandemia y de la mano del ayuntamiento, José Caride nos recomendaba semanalmente a través de las redes sociales, una lista de libros para hacernos más ameno el encierro. ¡Qué delicia escucharle!, ¡Qué maravilla para los sentidos! Y ya no por los libros recomendados. Disfrutaría igualmente si nos recitara la lista de la compra.
Las tablas que atesora con innumerables obras de teatro a sus espaldas, así como miles de minutos de televisión y cine, siempre junto a actores de primer nivel, se distinguen enseguida, y escucharlo me produce la misma sensación que la de estar saboreando un buen vino y disfrutar con ello.
De vez en cuando lo vuelvo a ver pasear por Alcantarilla. ¡Quién sabe!, puede ser, y espero que la policía no llegue a leer esto, un buen momento para retomar mi plan.
Si un día de estos os veis inmersos en un atasco en la calle Mayor, ya sabéis a qué se debe.

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