La Navidad de Daniel

Cada mañana y a la misma hora aparece con su bolsa verde bajo el brazo y se sienta en el mismo sitio de siempre, sobre la acera. De la bolsa saca un pequeño vaso de café de plástico y lo coloca junto a sus pies.

La calle huele a pan recién horneado, a dulces de navidad, a rollos de anís y de mistela. En esta época hay mucha humedad en el ambiente y hace frío, entonces el se cubre la cabeza con una braga de cuello y dirige la mirada hacia un lugar indeterminado y se ausenta por un largo rato, hasta que el ruido de una moneda al caer sobre el pequeño vaso de café, lo devuelve a la cruda realidad.

De pequeño recogía chatarra con su abuelo por esos caminos de tierra y barro y con suerte sacaban lo suficiente para llenar el puchero de comida caliente. Cuando nombra a su abuelo, los ojos se le llenan de lagrimas. Se llama Daniel, tiene 40 años y la vida no le ha tratado muy bien.

Cada día se sienta junto a la puerta de Panadería Gazquez, en la calle Mayor. –Me saco entre 5 y 6 euros diarios, aunque algún día de suerte he llegado a coger 15 euros- dice Daniel.

La separación con su mujer hace años lo hundió en una depresión que finalmente lo llevó al alcohol y al abandono. – Cuando trabajaba en la construcción ganaba un buen sueldo. Entonces estaba fuerte y sano. Pesaba 30 kilos más que ahora- asegura.

¿Que te ha traído hasta esta situación, Daniel?

Pues en realidad, el alcohol. Cuando me divorcie no supe adaptarme bien y caí en una depresión muy fuerte. Estaba todo el día llorando, triste. Estuve de médicos pero no levantaba cabeza y me dio por beber y beber. Ahora tengo dispepsia, una enfermedad en el estómago ocasionada por el alcohol. Y además soy diabético.

-Daniel vive en una casa abandonada, sin luz ni agua, ni muebles. Duerme sobre un colchón viejo. Tampoco tiene utensilios para cocinar. – Me han robado lo poco que tengo. El otro día se llevaron el plato y una sartén que me regaló una señora-.

¿Has pedido ayuda?

Estoy en manos de la Asistenta Social. Me ha solicitado la paga vital, pero no me llega. Yo no puedo trabajar, apenas puedo hacer ningún esfuerzo. El otro día pasó por aquí mi asistenta y me dijo que tenía que llevarle unos papeles para el expediente, pero no los encuentro por ningún lado. Estoy desesperado.

¿Tienes familia que pueda ayudarte?

Siempre me han ayudado. Mi hermana vive en Librilla pero no puede ayudarme más. Mi padres viven en Francia y conocen mi situación pero no pueden hacer nada.

¿De donde eres?

Soy de Sangonera La Seca. Mi abuela vive allí y hace tiempo yo vivía con ella pero ahora ya no puede ser. Son ya muchos en la casa y es pequeña.

¿Conoces el Comedor Social?

Si, estuve apuntado pero *me expulsaron por no asistir durante varios días. Fue porque estuve ingresado en el hospital y no los avisé.*(Desmentido por los responsables del Comedor Social)

Pero eso no es un motivo de expulsión, Daniel

No lo se. *A mi no me trataron bien. Yo no soy conflictivo ni violento. Algunas personas llegan en buenos coches hasta la misma puerta y cargan el maletero hasta arriba de comida. Yo ya he dejado de ir. *(Desmentido por los responsables del Comedor Social)

¿Que llevas en esa bolsa que siempre va contigo?

Mi documentación. La llevo conmigo a todos lados. Si me roban mis papeles, ya no me queda nada.

¿Que tiempo llevas pidiendo en la calle?

Llevo así casi dos años. Siempre me pongo aquí mismo, en la puerta del Gazquez. De vez en cuando la gente me compra alguna cosa, una empanadilla o algo así. También me ayudan mucho en la Carnicería de Sabino y también El Comino.

¿Eres gitano?

No soy gitano, soy merchero, mi padre biológico era gitano y mi madre, paya. Pero yo me considero español, sólo eso.

Daniel, estamos en plena navidad. ¿La gente se porta un poco mejor estos días?

Si, un poco mejor, si. La navidad parece que ablanda algunos corazones.

¿Donde cenarás hoy, que es Nochebuena?

Entre cuatro paredes desnudas, y solo, como siempre. Me comeré unas salchichas frankfurt, que ya las tengo preparadas. Esta es mi navidad. Pero ya estoy acostumbrado.- los ojos se le humedecen de nuevo-.

¿Si te conceden la paga vital que estas esperando, que es lo primero que harías?

Lo primero buscar y alquilar una habitación para dormir en una cama decente. Y ducharme. Hace meses que no lo hago. Hace frío y apenas puedo asearme. Me gustaría tener una vida normal, como todo el mundo tiene.

¿Que le pides a la vida, Daniel?

Salud, que me de salud y un poco más de fuerza. Y también un poco más de suerte.

Allí se queda el amigo Daniel, con sus penurias y sus problemas. Viendo la vida pasar sentado en el frío suelo de la acera. Muchas personas lo saludan, le dan los buenos días, le sonríen pero pocos conocen su realidad ni tampoco quieren conocerla. ¿Para que…?

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