Accesibilidad, una asignatura pendiente en Alcantarilla

Hace unos días compartí en mi perfil de Facebook (https://www.facebook.com/cottoncete) una publicación de Alcantarilla en la red (https://www.facebook.com/AlcantarillanlaRed/) en la que se publicitaba la apertura de un nuevo negocio en Alcantarilla. Compartí esa publicación porque en la foto que se adjuntaba se podía ver claramente que no era un lugar accesible para personas en silla de ruedas. En ningún momento quise culpar al negocio en cuestión, ellos han cumplido lo que se les ha exigido, pagan sus impuestos, su licencia de apertura y bastante tienen con sobrevivir en medio de esta crisis que estamos viviendo. Por tanto pido disculpas a CreativoArtecom si se vieron salpicados por mi publicación y a dar las gracias a Paco Cascales, editor de Alcantarilla Enlared, por darme la oportunidad de escribir este artículo.
Mi queja era contra el Ayuntamiento de Alcantarilla, por la laxitud y condescendencia que tienen a la hora de dar permisos de apertura a locales y negocios que no cumplen con las normativas de accesibilidad vigentes. Nuestro Ayuntamiento no tiene entre sus prioridades la accesibilidad, necesidad básica para que muchas personas puedan trabajar, disfrutar del tiempo libre o emprender iniciativas económicas o culturales.
Desde el 4 de diciembre de 2017 existe la obligación de que todo edificio sea accesible si es susceptible de ajustes razonables. Esta coletilla, “susceptible de ajustes razonables” es en mi opinión la vía de escape de muchas administraciones, incluido nuestro ayuntamiento, para permitir que todo siga igual y se permitan auténticas barbaridades.
En materia de accesibilidad nada se planifica, no hay ningún plan integral de mejora de la accesibilidad, todo son parches y remiendos, y cuando hay alguna mejora es porque han recibido alguna subvención. Para ejemplo la noticia aparecida en la web de nuestro Ayuntamiento el 22 de enero de 2020 (https://www.alcantarilla.es/el-ayuntamiento-mejorara- la-accesibilidad-de-los-pasos-de-peatones-de-la-calle-mayor-de-alcantarilla/) en la que se daba cuenta de una inversión de 50.000€, de los cuales casi la mitad eran sufragados por la Comunidad Autónoma, para la mejora de la accesibilidad de 61 pasos de peatones en la Calle Mayor. Esa obra, por cierto, aún no está ni ejecutada y ni tan siquiera iniciada, pese a que iban a “empezar en breve”. Desde el 22 de enero, hasta el 13 de marzo que se decretó el estado de alarma no se hizo nada, casi dos meses antes del estado de alarma. Esperemos que ahora que se ha levantado el estado de alarma se ejecute a la mayor brevedad posible.
No haría falta decir que una ciudad moderna y competitiva en cualquier materia como turismo, economía o cultura, como pretende ser Alcantarilla, tiene la obligación de tener plena accesibilidad para todas las personas con diversidad funcional, solo así se puede entender una ciudad al alcance de todos.
Soy consciente de la enorme dificultad y el elevado costo que supone adaptar un edificio antiguo, por ejemplo la Casa de la Juventud o el Edificio Cayitas si hablamos de edificios públicos, o de nuestro Circulo Industrial si hablamos de edificios privados. No se puede pretender que por arte de magia todo sea accesible porque una ley dice que tiene que serlo, existen muchos condicionantes que lo impide, pero hay muchas lugares de nuestro pueblo que no son accesibles sencillamente porque nuestro Ayuntamiento no ha exigido que se cumplan las leyes en materia de accesibilidad, y no lo exige porque ni nuestro propio Ayuntamiento las cumple, eso lo veremos más adelante.
En este artículo me voy a referir única y exclusivamente a locales de Alcantarilla, de reciente creación, y más concretamente de la calle Mayor que es el entorno donde me muevo yo, gran parte de la población y centro neurálgico del comercio local, y en los que creo que no se han cumplido las normativas vigentes. Los comercios más antiguos los dejamos de lado porque en su día no existían normativas de accesibilidad, aunque muchos de ellos se han ido adaptando y mejorando su accesibilidad. Repito, no estoy señalando a los comercios, sino a quien permite estas irregularidades.
Las irregularidades no son simplemente de acceso a los locales, sino de todo tipo. Empezamos por ejemplo con Consum, anteriormente El Árbol, una gran superficie, accesible por la Calle Mayor, pero que no tiene aseos adaptados, obligatorio en una gran superficie.

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Hablando de accesibilidad propiamente dicho, hay locales en los que sólo un peldaño separa lo accesible de lo inaccesible. Resulta humillante y tercermundista ser atendido en la calle por no poder entrar, por ejemplo, a la agencia de viajes de El Corte Inglés, Dentix, Orange, Phone House, La Colegiala y otros muchos. Solo con dar una vuelta por la Calle Mayor podemos comprobar los muchos comercios con un escalón, sin importancia para la mayoría, pero un obstáculo insalvable para los que viven aferrados a una silla de ruedas. Habiendo llegado el hombre a la luna hace más de 50 años, no se entiende que sea tan dificultoso eliminar un peldaño de 10 o 15 centímetros.
El caso más curioso es el de una céntrica zapatería cercana a Entrevías, donde antes había una cervecería alemana, con su rampa, completamente accesible, y después de obrar para montar la zapatería hay dos hermosos peldaños, al parecer la rampa molestaba y nadie exigió que se mantuviera.

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Con comercios inaccesibles perdemos todos, nosotros, las personas con diversidad funcional, que no podemos acceder a estos sitios y hacer una vida normal. Pierde la ciudad, dando una imagen lamentable en materia de accesibilidad, y pierden esos comercios, disminuyendo su competitividad al prescindir de potenciales clientes, que recurren, recurrimos, a otros comercios accesibles o a las ventas online, sobre un 5% de la población en España y un 10% si nos circunscribimos a la Región de Murcia.
El problema de fondo es que ni nuestro propio Ayuntamiento cumple las normativas en materia de accesibilidad, zonas recién urbanizadas en la que nos encontramos bordillos elevados o árboles en mitad de las aceras que impiden el paso a una silla de ruedas es el pan nuestro de cada día.
En definitiva, necesitamos que Alcantarilla sea una ciudad para todos, una ciudad inclusiva, donde la movilidad sea común para todas las personas, sean o no con diversidad funcional, donde todos podamos crecer como personas y disfrutar de cada una de las posibilidades que nos ofrece nuestra querida Alcantarilla.
Espero, confío y exijo a nuestros gobernantes, que con la remodelación de los 61 pasos de peatones anunciado por nuestro consistorio, empiece una nueva etapa en nuestro municipio, en la que se tengan en cuenta las necesidades de todas las personas de nuestro pueblo. Las generaciones venideras lo agradecerán.

✍ Javi Castillo

Artículo patrocinado por Hernández&Esturillo

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